lunes, 18 de marzo de 2013

Gracias chanwas


Ya estamos aqui dando la lata y recordando la experiencia de ayer. Si acabar el maratón ya era toda una satisfacción, desde que han comunicado la muerte de un chaval de 45 años que entró en 4:05, tengo un motivo más de agradecimiento. Barcelona toda una experiencia muy aconsejable: una organización perfecta, impecable; un ambiente internacional impresionante (costaba trabajo encontrar a alguien con nombre castellano en el dorsal); muy buen trato al corredor por parte de la ciudad y la gente; un recorrido duro pero muy atractivo... si a todo esto añadimos el aliciente de correr al lado de 17.000 personas tienes la experiencia de no encontrarte nunca solo.
Sali el viernes en un vuelo cerca de las 9 de la noche para aterrizar en Barcelona y trasladarme hasta la Plaza Urquinaona (al lado de Plaza Cataluña). El Hostal Sant Carlo no esta ni señalizado pero por 52 euros te dan cama con baño para dos dias. Limpio, recien pintado… y nada más por ese precio. A las 11:30 estaba instalado y a las 12 de la noche cenando en un Pans de la plaza. Por la mañana me fui directo hasta la salida para comprobar qué tiempo se tardaba. Eran cinco estaciones de la L1 y unos 20 minutos de operación. Cuando llegué vi al fondo un grupo grande de gente que empezaba a correr y me acordé de la Breakfeast Running: 4 kilómetros para recordar la maratón olímpica entrando en el Estadio de Montjuic. Adelanté a la ambulancia y a correr, bueno a trotar mas bien. La entrada en Montjuic es muy guapa y con una mañana de sol preciosa mucho mas. Visité la Feria del maratón y flipé. Nunca vi tanta ropa y accesorios para correr, escalar, nadar.  Vuelta al hostal y a salir a comer por Las Ramblas. Allí me entero por el Face que los avilesinos andan cerca comiendo y me voy a tomar un cafelito con todos ellos con Ernesto y sus compañeras. Son unos máquinas que han hecho 2:38 (Paco del Rato) 2:42 (Jorge de Salinas) o 2:57 (nuestro Toño de Rato). En fin unos fieras bajando sus marcas. Les dejo y no les vuelvo a ver en Barcelona pues entre tanto corredor se hace difícil. La tarde me la paso tirado viendo una peli por el móvil (no hay otra tele…) hasta la noche que salgo a cenar.  A cenar entro en El Racó, una cadena catalana con una calidad increible, donde comí los mejores espaguetis de mi vida con salsa de boletus acompañados por dos panes calientes con cebolla… ¡impresionante!.
El dia de autos tenía preparado mi desayuno particular en la habitación: 2 sobres de Nescafé con agua caliente del grifo, leche consensada y miel (es un café potente) acompañado de una barra energética de chocolate con pasas y un plátano. A las 5:30 estaba en pié. Tenía que recoger la habitación, vestirme y sacar la maleta. La ducha para después sería en un baño del hostal. Con la ropita preparada del dia anterior todo va bien, tardas un poco en preparar la bolsa para el guardarropa: movil, 5 euros, camiseta, sudadera, billete metro… bueno, ¡qué os voy a contar que no sepáis! A las 6:45 salgo del hostal y voy para el metro pensando ¿adónde vas tan temprano? En el metro empiezo a encontrarme cienes y cienes de corredores en pata corta desorientados. Las estaciones a tope, dentro no se cabe… son las 7 de la mañana!!!. La salida es a las 8:30. Ya en el guardarropa impresiona la organización y rapidez. Allí ya pierdes el tiempo un poco, bebes algo de la botella, empiezas a fijarte en los paises y dorsales: estan de fiesta los irlandeses porque es San Patricio, buscas el cajón que te corresponde de azules… meas tres veces, empiezas a trotar y te encuentras pesado pero muy bien.
         En tu cabeza ya has repasado varias veces los ritmos: Primer diez mil sobre 4:50; del 10.000 al 30.000 a 4:40 y del 30.000 al final sin mirar el GPS.  Tambien llevo claros los objetivos: 1º Acabar un maratón tras 3 años medio lesionado 2ª En torno a 3:30 contento 3º Si sale bien bajando mi marca de 3:22.
Al entrar al cajón estoy emocionado como un crio; ponen el Barcelona de Mercury y Caballé que yo pedía el otro dia y doy gracias a Dios y a toda mi gente por estar allí, por permitirme correr, por los amigos, por mandarme un video Samu y Marcos, por Sara y Jesús que corrían en Madrid, por cada uno de los chanwas… en lugar de emocionarme en la meta ya estoy bobín del todo antes de salir. A toda esta gente le fui dedicando km durante el recorrido. Dan la salida diferenciada, 5 minutos antes que la nuestra, esa es la que confunde luego los verdaderos parciales. Estoy colocado hacia atrás de mi cajón: por delante 3:15 y atrás 3:30. Me interesa ir suave los primeros 10 para no forzar; salimos, llueve justo antes pero mi superponcho chino naranja resiste bien, lo quito al primer 500 y empiezo a correr: 4:53, 4:47 vamos bien, por ahí va la cosa. Al no ser llano del todo hay km más lentos pero se compensan. Paso el 10.000 en  47´ (no en 52 que ponían en los parciales). Me encuentro bien y ahora toca acelerar un poco. En la media maratón paso en 1:40:53 pero desde el km 15 voy con un dolorín del piramidal. Se que voy bien de tiempos pero empiezo a calcular que con ese dolorín se puede complicar la cosa mas adelante. En lugar de aflojar pienso que voy a mantener el ritmo mientras pueda… en el 28 las sensaciones son de ir respirando perfectamente y como si me hubieran roto las piernas a estacazos: dolorinos por los glúteos y piernas. Me acordé de mis entrenos por Ferrera con tierra blandita… el alquitrán me dolía. Como uno no es masoca, paso el km 30 en 2:24 y pienso que aunque vaya muy despacio todavía llego bastante bien de tiempo. Los ultimos 12 pensaba en un taller de repuestos: si me cambian las piernas hago un tiempazo. Ahí ya no miré el reloj, una vez que lo vi ponía 5:18 el ultimo kilómetro… me daba igual, el asunto era acabar. En el km 39 pensé que ojalá nuestra vida fuera como una maratón, que fuéramos capaces de aguantar hasta el final y hacer algo por los demás aunque te duela, incluso llegar reventado como los viejos… pero llegar. Retirarse es una opción que pensé varias veces y todas me contesté lo mismo: si a ti lo que te gusta es correr ¿qué sentido tiene parar? .
Ya se ve la meta al final de la calle (2 km de calle) y oigo cada poco “¡Venga Pedro!”, muchos niños ponen las manos para que las choques, alguna moza salada te mira a los ojos y te anima: “¡ya estas!”. Entro en meta y levanto las manos, no pienso en triunfo sino en la alegría de haber acabado, una vez más, la penúltima como siempre. Al parar camino un tanto raro y mientras me quitan el chip y bebo pienso que ha merecido la pena ensayar una vez mas el maratón de la vida. En números 3:31 en mi GPS a 4:58 el km porque me daba 42.580 m, 3:32 el de verdad. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario